viernes, 22 de enero de 2016

Panamera Sport Turismo, el futuro

Panamera Sport Turismo, el futuro

Hace tiempo que en Porsche perdieron el miedo a enfocar su tradicional deportividad en nuevos conceptos de automóvil. Les criticaron por el Cayenney se hincharon a venderlo. Les criticaron por lanzar un cuatro puertas como el Panamera, y actualmente se vende más que el 911 –17.607 frente a 28.218 el año pasado–. En un par de años llegará el SUV compacto Macan. Al ver el prototipo Sport Turismo muchos fantaseamos con la posibilidad de que fuera la base para un futuro cupé de dos puertas con motor delantero, pero no parece probable y desde la marca lo niegan rotundamente.
El caso es que el Panamera se lanzó en 2009 –en España en septiembre–, y por lo tanto faltarían al menos tres años para que llegara la nueva generación. Por tanto, parece que este prototipo adelanta rasgos del futuro Panamera, pero también es una plataforma para exponer la tecnología e-hybrid (enchufable), además de aportar nuevas ideas en cuanto a diseño exterior, funcionalidad y diseño interior.

Si el actual Panamera tiene una parte trasera con el portón muy tumbado que recuerda al 911 –con la misma entalladura de la luneta–, el Sport Turismo resulta más parecido a un familiar tradicional. No obstante sus grupos ópticos posteriores están casi calcados de la nueva generación 911 (991). También llama la atención que no lleva retrovisores sino dos cámaras cuyas imágenes se proyectan en los laterales del cuadro de mandos, que es una pantalla TFT. Esta solución se impondrá en el futura para mejorar la aerodinámica. El conductor puede elegir la información que quiere ver en la pantalla, desde el tradicional cuentarrevoluciones con el velocímetro al navegador.
Sin duda su amplitud es superior a la del Panamera –que ya es sorprendentemente buena–, siendo el nuevo coche 2 centímetros más corto. Para el jefe de diseño de Porsche, Michael Mauer, el interior de un automóvil es cada vez más importante para conquistar a los clientes: “El impulso de compra lo provoca el exterior, pero el interior debe confirmarlo”.


El estilo del puesto de conducción insiste en la consola central elevada, inspirada en el Carrera GT y usada ya por todos los modelos de la gama. No obstante, y siguiendo la tendencia actual, es un diseño mucho más limpio que el actual y con menos botones. La influencia de los smartphones es notable, porque todo se activa de forma táctil. Esto incluye el climatizador, el ajuste de los asientos o los controles para maximizar el rendimiento o bien buscar el consumo mínimo. El teléfono se puede conectar al coche para activar a distancia la climatización, que funciona mediante electricidad sin necesidad de arrancar el motor térmico.
La mecánica del Sport Turismo es una evolución de la que emplean actualmente el Cayenne y el Panamera S Hybrid. El motor V6 de tres litros sobrealimentado es igual al del Panamera S Hybrid y rinde 333 CV, mientras que el nuevo motor eléctrico alcanza 95 CV, casi el doble que el empleado en los modelos actuales (47 CV). Con el trabajo combinado de ambos propulsores la potencia total es de 416 CV, con los que el Sport Turismo puede acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos, y anuncia un consumo de 3,5 l/100 km.





La mejora en este aspecto respecto al Panamera S Hybrid actual es notable. De esta versión recordamos que, acelerando muy suavemente desde parado, puede rodar hasta dos kilómetros en modo totalmente eléctrico, y alcanzar hasta 85 km/h. El Sport Turismo supera con mucho estas cifras, al poder circular en modo eléctrico hasta 30 kilómetros, así como alcanzar 130 km/h.
Gran parte de esta mejora se debe a la nueva batería de ión-litio que emplea. Mejora con mucho a la que usan los híbridos actuales, tanto en cuanto a capacidad de almacenar electricidad como a la potencia que entrega. Al ser un plug-in hybrid –híbrido enchufable– la batería no se carga solo en las retenciones y las frenadas, sino que se puede conectar a la red eléctrica. Lleva un cargador universal válido para un enchufe doméstico y tarda en cargar unas dos horas y media, dependiendo de la instalación.
El sistema de uso normal del Sport Turismo prioriza el modo eléctrico, pero el conductor lo puede desactivar mediante un botón en el volante. No hay duda de que este tipo de coches se impondrán en el futuro, y sin perder placer de conducción. El próximo Porsche enchufable que conduciremos será el 918 Spyder de más de 700.000 euros.

viernes, 15 de enero de 2016

El tesoro del cacique Baltar

José Luis Baltar, ante su coche oficial en 2008.

Al cacique orensano José Luis Baltar siempre le gustaron los coches. No fuma ni bebe: colecciona autos antiguos. Incluso viejos. Durante las dos décadas largas que presidió el PP y la Diputación de Ourense, antes de legar ambos puestos a su primogénito, el exbarón llenó a rebosar de cargos y familiares de su partido las dependencias de la institución provincial y de vehículos las granjas de pollos que tiene en el pueblo natal de Esgos, frente a su hacienda.
Una de las naves, a la vista, alberga destartalados modelos sin apenas más valor que el del volumen de la chatarra que ocupan. La otra, cerrada a cal y canto y preservada con fuertes medidas de seguridad, guarda más de un centenar de coches de época de diversas marcas. Este diario ha podido comprobar que la mayor parte del centenar de matrículas que aportaba la denuncia anónima que archivó hace unos meses la Fiscalía Anticorrupción están registradas a nombre de José Luis Baltar y, en menor medida, al de un puñado de sus más directos colaboradores y enchufados, entre ellos, un tránsfuga del PSOE que acabó, además obteniendo un empleo en la institución provincial. Aquella denuncia aseguraba que los vehículos fueron en buena parte entregados a Baltar a cambio de favores en forma de empleos en la Diputación, pero, según explicó el fiscal general del Estado, descartaron investigarla por considerar que los datos aportados eran “imprecisos”.

Almacena vehículos Jaguar, Maserati, Porsche, varios Mercedes y un Citroën 11 ligero

A lo largo de sus dos décadas de mandato en la Diputación Baltar acumuló coches de gran valor: Triumph Spitfire, Austin Mini, Porsche, Buick Super Eight, Maserati Bosi, varios Mercedes 300 o un Citroën 11 ligero, considerados piezas codiciadas por los coleccionistas. Junto a ellos, el que fue símbolo de poder en la provincia almacena Jaguar, Cadillac, Maserati, Audi, Land Rover, LTI carbodies 2700D (un taxi inglés) y numerosos modelos de la marca Seat, además de diversos Citroën y varios Mercedes.
Baltar mima su garaje hasta el punto de que fuentes próximas a él aseguran que los vehículos se podrían poner en marcha en cualquier momento. Dos personas de su confianza vinculadas a la Diputación, según consta en la denuncia, acuden con periodicidad a Esgos para cuidar la flota, que está alejada de la vista de los curiosos en la protegida nave de la antigua granja avícola.
Ocho de las matrículas que figuraban en la denuncia están a nombre del teniente de alcalde del PP en el municipio orensano de Cartelle, Jaime Sousa, y cinco al de Ramón Domingos Martínez, estrecho colaborador de Baltar. Él traspasó uno de los vehículos al exedil socialista en el Ayuntamiento de Ourense Francisco Congil, empleado por Baltar. Dando un portazo, Congil abandonó junto a otros cuatro consejales el PSOE en 2001. Se presentó a las elecciones municipales de 2003 en una lista que restó apoyos a la candidatura de los socialistas y favoreció la llegada del gobierno del PP a la alcaldía de la ciudad. Poco después, Congil consiguió un empleo de bedel en la Diputación.

Uno de los coches está a nombre de un tránsfuga del PSOE que empleó

La vinculación del cacique con el concejal de Cartelle viene de lejos. Hace tiempo que Sousa se convirtió en paradigma del enchufismo de la Diputación de Ourense: representa a las sagas familiares de cargos populares que durante los mandatos de Baltar tomaron la institución. Sousa consiguió allí un empleo y encontró puestos de trabajo para un puñado de familiares directos. Sus dos hermanos, su hija, la hija de su segunda mujer y su sobrina acuden a trabajar en familia a la administración convertida en la segunda empresa orensana por volumen de empleados.
El gusto del cacique orensano por los coches no es nada nuevo. En su juventud José Luis Baltar se pagaba los viajes desde su pueblo de Esgos a Ourense para prepararse como maestro trabajando de cobrador del coche de línea que hacía el trayecto. Décadas después, ya al frente de la Diputación, mientras iba cultivando su parque móvil se implicó con el sector de los coches clásicos: patrocinó —a través del Instituto Ourensano de Desarrollo Económico (Inorde)— varias ediciones del rally de coches antiguos a los que alguna vez acudió acompañado de su mujer en un viejo 1.500, el primer coche que tuvo y que guarda con celo o, en contadas ocasiones, en un MG.
El buen cacique nunca ha hecho alarde de su colección. Lejos de ello, se esforzó siempre en ejercer la campechanía que tan buenos réditos políticos le reportó y de la que siempre presumió sin apearse un centímetro del poder. Ahora está jubilado y se ha alejado del partido al causar baja por la denuncia judicial de prevaricación continuada por la que será juzgado.